viernes, 16 de julio de 2021

Sensores inalámbricos detectarían a tiempo incendios forestales

 Un modelo de sensores detectaría los incendios forestales de manera temprana y oportuna evitando desastres ecológicos en pajonales y frailejones del páramo de Sumapaz, el más grande del mundo, ubicado en el extremo sur del casco urbano de Bogotá.

Según el balance presentado por la Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca, entre enero y febrero de 2020 se presentaron 61 incendios forestales, y una de las zonas más afectadas fue el páramo de Sumapaz.

Encontrar un nuevo modelo capaz de atender este tipo de emergencias, frente a los contextos biológicos, geográficos, políticos y sociales del páramo de Sumapaz, fue el trabajo de estudio del ingeniero electrónico Gian Carlo Cuesta, magíster en Ingeniería de Sistemas y Computación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).


El investigador menciona que, en relación con los incendios forestales, uno de los principales objetivos en todo el mundo es detectarlos en sus etapas iniciales, cuando aún son controlables y no han causado tanto daño sobre el medioambiente.

Agrega que “la principal problemática es que muchos se originan en áreas remotas difíciles de visualizar, por lo que cuando estos se identifican ya han consumido una cantidad significativa de vegetación”.

Explica además que “cuanto más avanza un incendio, más difícil es controlarlo; de hecho, para apagar las llamas de un incendio forestal que se originó hace un minuto se requiere 1 litro de agua, dos minutos requieren 100 litros y diez minutos requieren más de 1.000 litros, por lo que es esencial evitar la propagación de un incendio”.

Control de incendios y búsqueda de nuevas tecnologías

El magíster señala que recopilando información sobre el páramo identificó varios aspectos que no se habían considerado a la hora de buscar un modelo de detención de incendios forestales.

“Por ejemplo no se tiene el acompañamiento adecuado por parte de las instituciones gubernamentales y tampoco unas políticas establecidas para el uso de tecnologías en las zonas rurales”.

Así mismo, las entidades correspondientes señalan que el uso de nuevas tecnologías en el sector rural apunta únicamente hacia la conectividad de internet.

El sistema que propone con su trabajo de maestría se puede instaurar en las zonas más vulnerables y la cobertura puede ir aumentando progresivamente.

Lo más usado en el mundo

Las tecnologías más usadas para la detectar incendios son cuatro: observación humana (guardabosques con torres de observación), sistema satelital, sistemas ópticos y sensores inalámbricos.

Para su investigación, el magíster comparó estas cuatro alternativas y encontró que las de redes de sensores inalámbricos ofrecen buenos resultados si se tiene en cuenta que funcionan con pequeños dispositivos ubicados en diferentes zonas, lo que permite recopilar información diversa como temperatura, humedad, presión, humo y condiciones del aire; además, tiene un sistema híbrido –con cámaras– para evitar falsas alarmas.

Sensores inalámbricos

El sistema propuesto por el ingeniero Cuesta funciona cuando, a partir de la información recolectada, uno o varios sensores detectan que se podría estar produciendo un incendio. Este envía una alarma a la central y las cámaras enfocan la zona para comprobar si en efecto se está dando. Con la doble verificación se puede remitir la señal de ayuda a los organismos de emergencia, en este caso los bomberos.

Este trabajo es un punto de partida para que más adelante un colectivo interdisciplinario pueda implementarlo exitosamente en el páramo.






martes, 6 de julio de 2021

Retorno a clases sí, pero gradualmente

 Lo ideal sería que el próximo 15 de julio, tal y como lo ha establecido el Ministerio de Educación, el retorno a clases en los colegios públicos del país sea por fases, es decir, una primera semana preescolar, a la siguiente primaria, después secundaria, etc.

Así lo afirmó Julián de Zubiría, director del Instituto Alberto Merani, durante la reciente sesión de “#LeerparaConstruir, conversaciones que ayudan a entender la crisis”, organizada por la Editorial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el marco de las actividades de la iniciativa Convergencia por Colombia.

Para el pedagogo, “el regreso a clases presenciales requiere más planeación: la ministra de Educación se equivocó al establecer esta condición para todos los colegios el mismo día, lo cual puede ser delicado”.

Agrega que el retorno debe ser gradual, progresivo y muy seguro, y para esto último se necesita de la participación activa de profesores y padres de familia o acudientes.

“La educación presencial la necesitan no solo los niños, sino también los profesores y las madres; una de cada tres mamás perdió su empleo en parte porque ellas son quienes cuidan a los hijos”.

El profesor Moisés Wasserman, exrector de la UNAL, señaló que “indudablemente la presencialidad es fundamental. Uno de los problemas más serios de este año y medio es que ha habido un ahondamiento en la inequidad y un aumento en la brecha entre quienes tienen acceso a internet y los que no lo tienen o es limitado”, reiteró.

En su opinión, dicho rezago requiere de una época de recuperación y restauración. Además, aparte de los niños que tienen dificultades para el acceso –alrededor del 40 % en las zonas urbanas y entre el 0 y 20 % en las áreas rurales–, también “hay que tener en cuenta a los niños y jóvenes que tienen dificultades académicas y que normalmente requieren un apoyo para superar la falta de comprensión de un problema específico en matemáticas o ciencias; en este momento ellos se encuentran en una inmensa desventaja”, aseguró.

A su turno, la profesora Luz Arabany Ramírez, del Departamento en Informática y Computación de la UNAL Sede Manizales, dijo que la virtualidad ha hecho manifiestas las diferencias entre los estudiantes.

“Aún en un mismo salón con dificultades todos éramos iguales, pero ahora existen además las dificultades para la conexión por calidad en la señal o por el espacio desde el cual se conectan, como por ejemplo la sala de su casa, donde además está su familia. La presencialidad permite trabajar con ellos en igualdad de condiciones”.


En países como Colombia, para que los hijos de los pobres abandonen la pobreza se requieren 11 generaciones,

 Los expertos coinciden en que la interacción con los compañeros es fundamental, a veces incluso más importante que con los maestros.

Gente instruida

“La educación es la que nos hace humanos”, afirma con contundencia el profesor Wasserman y agrega: “somos humanos porque tenemos la educación”.

En relación con el papel de la educación en Colombia, mencionó que “el objetivo es tener gente instruida capaz de desarrollar sus capacidades, de vivir pacíficamente, de forma positiva; si logramos hacerlo tendremos una buena sociedad, una buena economía y un óptimo desarrollo. La educación debe formar individuos íntegros”.


 Para el profesor De Zubiría, “la educación cambia la vida de una persona: cuando los hijos de familias de escasos recursos acceden a educación superior cambian los proyectos de vida de ese grupo familiar; a esto se le denomina movilidad social: la educación es la llave maestra para que los hijos de los pobres no estén condenados a la pobreza”.

“Desafortunadamente en Colombia eso no pasa; para que los hijos de los pobres abandonen la pobreza se requieren, según los cálculos del Banco Mundial, 11 generaciones. Esto pasa porque el país no cuenta con una buena educación básica pública”.

“La educación cambia la vida, pero la muy buena educación transforma sociedades, de ahí que ninguna sociedad en el siglo XX salió adelante sin hacer transformaciones educativas”, concluye el maestro De Zubiría.






sábado, 3 de julio de 2021

Buenas prácticas sociales y ambientales garantizan sostenibilidad

 Ahorrar agua en los procesos industriales, mantener la responsabilidad social con los empleados y lograr un impacto positivo en las comunidades corporativas y externas son acciones que forman parte de las estrategias empresariales para apuntarle a la sostenibilidad.


“Aquellas compañías que no se preocupen por generar un impacto positivo en su relación con el tema ambiental y las comunidades no perdurarán en el tiempo y eso se evidencia en sus cifras financieras”.

Así lo asegura el economista Eduardo Sánchez, magíster en Economía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y gerente de Finanzas Corporativas y Riesgos del Grupo Argos, en el marco de la charla “ASG y financiamiento sostenible”, que forma parte del ciclo de conferencias “Conversaciones que Construyen”, promovido por la UNAL y este grupo empresarial.

La preocupación de las compañías por proteger el medioambiente se evidencia en su robustez económica, su valor de mercado en las bolsas de valores y en sus cifras de sostenibilidad, las cuales arrojan menores riesgos para los inversionistas debido a su rol de equilibrio con su parte social y económica, que asegura su permanencia en el tiempo, y por ende menores riesgos.

Por su parte Camilo Abello, director senior de Sostenibilidad del Grupo Argos, destaca que una de sus principales motivaciones empresariales ha sido transformar vidas tomando recursos naturales y financieros, y empleando el recurso más importante: el capital humano de la compañía.

En ese sentido, asegura que “la compañía no se centra en generar utilidades sino en cómo hacerlas, y por eso se busca ejercer los fundamentos de un capitalismo consciente, brindando utilidad a los accionistas pero impactando positivamente en las comunidades y así poder perdurar en el tiempo”.

Al describir la estrategia de sostenibilidad de esta compañía, menciona que está sustentada en 3 pilares fundamentales: inversión consciente (invertir en negocios que contribuyan a la solución de retos globales y aseguren aumento de valor en el largo plazo), operación responsable (transformar los capitales de una manera equilibrada, minimizando los riesgos negativos) y prácticas de vanguardia (desarrollar soluciones innovadoras)

Visión desde la academia

Según el profesor de la UNAL Jorge Mario Ramírez, investigador de la Institución, desde la comunidad global surge la idea de que problemas como el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad, entre otros, son de perspectiva, es decir que se deben revisar las formas mismas en que los individuos piensan el mundo y el papel que cumplen en este.

“Desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad se emplea otro tipo de visión, y es aquella que los pensadores denominan ‘cosmovisión sistémica del mundo’, que busca la sustentabilidad de la vida en los territorios, entendiendo como vida a todos los organismos que componen el planeta, y como territorio al espacio que los alberga”.

Según el docente, el reto que se propone con esta visión es crear nuevas formas; por ejemplo en el caso de la ingeniería, de entender, diseñar, construir y mantener comunidades en las que los sistemas económicos y sociales (y la infraestructura que los soportan) no vayan en detrimento de la capacidad inherente de los territorios para sustentar la vida.

“Este concepto busca crear conexiones significativas con la historia natural de los territorios, la sabiduría colectiva de las comunidades que los habitan y el conocimiento de los patrones, procesos y flujos necesarios para mantener la vida en ellos”, señala.







martes, 29 de junio de 2021

Péptido sintético ayudaría a combatir al mosquito transmisor del dengue

 Moléculas derivadas de uno de los péptidos sintéticos desarrollados y patentados en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín también tienen un potencial insecticida que podría ayudar en el control del Aedes aegypti, el mosquito que transmite enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla, el zika y el chikunguña.

A esa conclusión llegó la bióloga Paula Andrea Giraldo Hincapié, doctora en Biotecnología de la UNAL, después de usar métodos de bioinformática y dinámica molecular (química computacional) que le permitieron demostrar que ese péptido y algunos otros interrumpen el crecimiento de cultivos celulares de células del mosquito y reducen su viabilidad.

“Esos péptidos, que son el “pedazo” de una proteína con menos de 50 aminoácidos, se sintetizaron y se disolvieron en agua, medio en el que viven y del que se alimentan las larvas. Al ser administrados vía oral (la larva lo ingiere) tiene efectos en el intestino, específicamente en sus células”, cuenta la investigadora y aclara que “usualmente los insecticidas comerciales son asperjados y tienen efectos sobre el sistema nervioso de los mosquitos”.

Para probar la efectividad insecticida, la doctora Giraldo realizó ensayos in vitro, en los que tomó células de mosquitos tratadas con los péptidos y observó que se lograba un descenso en la viabilidad, es decir que el crecimiento celular se interrumpía.

Después hizo ensayos in vivo, en los que a las larvas se les administraron péptidos que luego se localizaron en el intestino de los mosquitos con ayuda de un microscopio electrónico de transmisión.

“Al ser ingeridos, los péptidos generan un efecto tóxico porque producen un daño en las membranas de las células del intestino de los mosquitos. En las pruebas logramos localizar el péptido cerca de las membranas del intestino, que era lo que buscaba”, detalló.

Pero aclaró que es necesario hacer más pruebas antes de que se pueda desarrollar y comercializar un insecticida, pues es necesario evaluar si esos péptidos también tienen un efecto tóxico en humanos o en otros organismos que entrarían en contacto con el agua.

“Estos mosquitos suelen estar en estanques o en agua corriente y en algunos lugares esa agua se usa para consumo diario. Entonces, al pensar en el desarrollo de un insecticida para el mosquito que está en esas aguas, tenemos que garantizar que sea tan inocuo que se pueda aplicar sin poner en riesgo a las personas que están en contacto con esa agua”, indicó la investigadora.

Su estudio permitió estandarizar la metodología para buscar y encontrar péptidos potenciales, con la ayuda de química computacional y bioinformática, y además establecer un modelo de evaluación sobre el mosquito y las células, para determinar la toxicidad.

Evaluación de efectos en humanos

El siguiente paso en la búsqueda del insecticida será evaluar los péptidos sobre otros organismos acuáticos y en humanos. Cabe aclarar que en esta fase investigativa se hizo una prueba de hemólisis para medir el daño que las moléculas tendrían en los glóbulos rojos, y en este caso la toxicidad fue muy baja. “Eso nos dice que tenemos algo promisorio, pero que todavía no está listo para sacar”, agregó la investigadora de la UNAL.

Además es necesario establecer el método de administración de la molécula, para que resista los compuestos digestivos y logre llegar hasta el intestino. Esto porque las enzimas digestivas del insecto pueden descomponer el péptido. “Para evitarlo se puede sintetizar haciendo un ‘espejo’ de la molécula, pero eso eleva el costo hasta cuatro o cinco veces, de ahí que el siguiente reto del equipo de investigación será buscar la manera de administrar ese péptido en algún medio que permita que alcance a llegar al intestino sin descomponerse”.

La doctora Giraldo señaló que este desarrollo tiene un amplio potencial, pues el Aedes aegypti es un problema de salud pública por ser el vector de muchas enfermedades con altas tasas de mortalidad y morbilidad para las cuales no hay vacuna en Colombia.







miércoles, 9 de junio de 2021

Tomate chonto enano muestra alta rentabilidad

 Un estudio de evaluación financiera determinó que este tomate tipo chonto de crecimiento determinado produce un rendimiento económico de entre 0,24 y 0,68 pesos por cada peso invertido.

Con el cultivo de esta variedad también se reduce el costo de mano de obra directa en un 12 % y el consumo de agroquímicos entre 68 y 71 %.

Los resultados del comportamiento económico y técnico de las líneas estudiadas evidencian condiciones para hacerles frente a las circunstancias adversas del mercado y las condiciones propias del cultivo de tomate en Colombia. También demuestran que son una alternativa viable de ingresos para los pequeños agricultores del Valle del Cauca, asegura el ingeniero agrónomo Andrés Felipe Escobar Dorado, candidato a magíster en Administración de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

La investigación “Evaluación técnica y financiera de líneas avanzadas de tomate tipo chonto (Solanum lycopersicum Mill), de hábito de crecimiento determinado con base en una prueba regional en el Valle del Cauca”, fue presentada como parte de su trabajo de grado de la Maestría.

Otro de los resultados a destacar es que se alcanza un rendimiento en kilogramos por hectárea superior a las 70 toneladas, con rendimientos de entre 5,49 y 6,17 kilogramos por metro cuadrado.

De igual forma, al cultivar tipo chonto de crecimiento determinado (Solanum lycopersicum Mill) con una menor altura final de planta permite reducir la cantidad de materiales del tutorado (guadua, hilo, alambre) y los costos de la mano de obra.

Hay un ahorro de entre 10 y 36 % por la cantidad de jornales para las podas, amarres y cosecha en todas las líneas estudiadas. Lo que se ve reflejado en una reducción del 12 % en los costos totales de mano de obra directa de fabricación, detalla el estudio.

Este trabajo era necesario, ya que las investigaciones realizadas en el Programa de Mejoramiento Genético, Agronomía y Producción de Semillas de Hortalizas en cultivares de tomate tipo “chonto” de porte bajo y ciclo precoz han dejado en claro las ventajas agronómicas de las nuevas especies, pero existe poca información sobre su estructura de costos de producción y rentabilidad, señala el investigador.


Además resalta que la producción de tomate en Colombia evidencia un incremento importante en la producción, como consecuencia del creciente mercado y las mejoras tecnológicas. En Colombia, según cifras del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en 2019 se registró un área cosechada de 87.094 hectáreas con una producción de 2.193.339 toneladas (t) y un rendimiento promedio de 25,18 toneladas por hectárea.

Sin embargo, el Valle del Cauca es el departamento con menores registros en niveles de productividad con un promedio de 18,9 t/ha, por debajo del promedio nacional de 39,3 t/ha y del rendimiento de otros departamentos como Boyacá, Nariño, Quindío, Antioquia y Caldas. En el Valle del Cauca, el cultivo de tomate representa la hortaliza con mayor área destinada para producción, equivalente a 1.693 de 5.718 hectáreas en hortalizas.

Trabajo de campo

Para el presente estudio se usaron cinco líneas avanzadas de tomate tipo “chonto” (Solanum lycopersicum Mill) de crecimiento determinado comparadas con un testigo comercial, el UnaPal Maravilla.

El ensayo se realizó bajo condiciones de campo abierto, las mismas que poseen los pequeños productores de la región, en dos localidades del Valle del Cauca: el Centro Experimental de la UNAL Sede Palmira en Candelaria y la Granja Mario González Aranda del municipio de Palmira.

Se usó un diseño experimental de bloques completamente al azar para elegir las líneas a estudiar, que es la metodología más utilizada cuando se busca comparar dos o más tratamientos, y se realizaron cuatro repeticiones para la toma de muestras.

Los nuevos cultivares se aproximan al momento en que puedan ser puestos en manos de los productores –en su fase de liberación–; al llegar a ese punto, “esto nos va a permitir decirle a los productores cuanto les cuesta producir esta especie por planta, por metro cuadrado, por hectárea; y cuántos ingresos van a obtener por esa planta, por ese metro cuadrado, por esa hectárea”, señala el agrónomo Escobar.

Este trabajo involucró al Grupo de Investigación en Mejoramiento Genético y Producción de Semillas de Hortalizas, liderado por el doctor en Genética Franco Alirio Vallejo Cabrera y al Grupo Gestión Empresarial, Tecnología, Innovación y Conocimiento (Getic), dirigido por la doctora en Ingeniería de Producción Alexandra Eugenia Arellano Guerrero, ambos de la UNAL Sede Palmira



 




miércoles, 2 de junio de 2021

Mínimo vital de internet, tan esencial como cualquier otro derecho

 La pandemia por COVID-19 puso en evidencia que el acceso a internet dejó de ser un lujo o un privilegio, y que, por el contrario, es un derecho tan fundamental como cualquier otro y que debe ser garantizado por el Estado, porque implica el acceso a la información, a la comunicación, a la salud, a la educación y al trabajo.


En agosto de 2020, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) instó a los Gobiernos de la región a avanzar hacia un nuevo modelo de gobernanza para asegurar el denominado “Estado de bienestar digital” que, entre otras cosas, promueva la igualdad y proteja los derechos económicos, sociales y laborales de la población.

Según datos del organismo, el 67 % de las personas y el 60 % de los hogares latinoamericanos cuentan con una conexión a internet, pero mientras en las ciudades los hogares sin conexión representan el 33 %, en las zonas rurales llegan al 77 %.

Colombia está dentro del promedio de la región, ya que un 62 % de la población usa internet. Sin embargo el índice de penetración de este servicio fijo es apenas del 37,5 %, es decir que un número importante de personas accede a través de celulares, y la mayoría con planes prepago.

Para la profesora Beatriz Quiñones, del Centro de Pensamiento TIC, Nuevos Medios y Brecha Digital, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), “la brecha digital en el país es geográfica, etaria, social e incluso de mentalidades, aspectos que están impidiendo que tengamos acceso a la información y facilidades para comunicarnos; es el reflejo de otras desigualdades”.

Iniciativas parlamentarias

Señala además que en el último año en el Congreso de la República se han presentado algunas iniciativas dirigidas a reducir la brecha digital en el país.

Por ejemplo, el pasado 29 de abril –en último debate– el Senado de la República aprobó por unanimidad el proyecto de ley que busca que internet sea un servicio público de carácter esencial y universal como el agua y la energía eléctrica.

De otra parte, en la Cámara de Representantes cursa trámite el proyecto de ley que busca garantizar un mínimo vital de acceso y uso de internet para los colombianos de estratos 1, 2 y 3.

Con respecto a la financiación de estas iniciativas, el profesor Jorge Iván Bula –del mismo Centro de Pensamiento– afirma que “el próximo proyecto de reforma tributaria que llegue al Congreso debe incluir una estrategia de financiamiento que permita que dichas leyes sean una realidad en el país”.

Por su parte la profesora Quiñones señala que “nada sacamos con que se tenga claridad de que internet es un servicio público esencial sino se garantiza el acceso a este”.

En ese sentido, recuerda que “mediante un convenio que se adelanta con el Centro de Investigaciones y Estudios Legislativos del Congreso, se evidenció que aunque se reconoce la importancia de garantizarles a las poblaciones vulnerables del país el acceso a internet, supuestamente no se contaba con los recursos económicos para la puesta en marcha de estas”.

Teniendo en cuenta que el objetivo de este Centro de Pensamiento de la UNAL es abrir espacios de discusión y a partir de ellos construir documentos que sirvan como insumo para la elaboración de política pública, se propuso discutir acerca de las estrategias de financiación que se deberían considerar para garantizar un acceso real a internet.

En ese contexto, este jueves 3 de junio se realizará el nuevo #DebateUNAL “Conectividad, garantía de acceso y brecha digital: estrategias de financiación”.

El evento –moderado por el profesor Bula– contará con la participación de Walid David Jalil Nasser, viceministro de Conectividad del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; Fernando Zarama Vásquez, exdirector de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN); Marcelo de Ambrosio, presidente de la Cámara Argentina de Pequeños Operadores de Internet (Cappi), y Jesús Alberto Villamil Martha, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAL.



viernes, 21 de mayo de 2021

Aguas lluvias, opción ecológica para fabricar concreto

 El desperdicio del agua proveniente del acueducto se podría evitar utilizando este recurso, sin sacrificar la calidad del material.

Así lo estableció Diego Alejandro Rodríguez Gaviria, estudiante de la Maestría en Construcción de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, en una investigación realizada en Arauca, ciudad en expansión donde los constructores han venido usando el agua del acueducto para sus mezclas de cemento y concreto.

Una de sus preocupaciones fue ver el alto consumo de agua apta para el consumo humano en procesos de construcción en su ciudad natal, que además se tiene problemas de suministro. “Quería encontrar una alternativa y entonces hice un análisis comparativo, por medio de parámetros fisicoquímicos de agua potable, lluvia y subterránea, y luego probé mezclas de concreto con esas aguas para medir su resistencia a la compresión”, detalla.

Explica además que el agua es vital en la fabricación de concretos porque es la que permite la mezcla homogénea de arena y triturado o grava, gracias a una reacción química que crea adherencia entre esas partículas.

El reglamento colombiano de construcción sismorresistente (NSR-10, título C) establece que el agua usada para fabricar concreto debe estar limpia y libre de concentraciones de cloruros, aceites, ácidos, álcalis, sales y materiales orgánicos, entre otras sustancias.

“Si el agua contiene alguna impureza podría haber problemas con la hidratación del cemento al producirse modificaciones del tiempo de fraguado (endurecimiento), que reducirían la resistencia mecánica causando eflorescencias (manchas blancas por concentración de sales) y aumentando el riesgo de corrosión de las armaduras (barras metálicas)”, detalló el investigador.

Después de varios análisis del comportamiento de las lluvias tomó muestras en Arauca entre junio a julio. Además hizo un pozo de 84 m de profundidad para extraer aguas, y por último tomó muestras del agua del acueducto municipal de la ciudad.

Analizó las muestras para medir sus parámetros fisicoquímicos: niveles de turbiedad, pH, temperatura, conductividad, dureza, sólidos totales y disueltos, alcalinidad total y niveles de calcio, magnesio, sulfatos, hierros, cloruros y bicarbonatos presentes. Luego preparó bloques de concreto con esas mezclas, los dejó secar y analizó la resistencia que alcanzaron después de 7, 14 y 28 días. Los resultados fueron sorpresivos.

“El agua del acueducto fue la que ofreció mayor resistencia, pero el resultado del agua lluvia fue casi igual. Incluso el agua subterránea se podría usar con ciertas modificaciones”, dijo el investigador.

Tanto en el agua lluvia como en la de acueducto los valores de pH, conductividad, dureza total, dureza cálcica, calcio, hierro y cloruros están dentro de lo permitido por la Resolución 2117 de2007, expedida por el Ministerio de Ambiente, que regula la calidad del agua para consumo humano; en ambas muestras hubo ausencia de bicarbonatos y sulfatos.

Por el contrario, el agua captada en pozos subterráneos tenía un pH bajo respecto a las demás muestras, además de alta concentración de cloruros (sales que podrían generar eflorescencias). “En este caso, si se va a usar habría que hacerle un tratamiento con arcillas para que absorban esos iones de cloruro que pueden causar corrosión”, agregó.

Las pruebas de resistencia al concreto fabricado con esas aguas mostraron que con la lluvia se fabrica un concreto con 95 % de la resistencia respecto a la mezcla hecha con agua del acueducto. En el caso de la mezcla hecha con agua subterránea se evidenció que apenas logró el 83,33 % de la resistencia esperada a los 28 días.

“En la construcción nos habituamos a usar agua potable y por eso hay muy pocos estudios en el país sobre otras fuentes. Pero luego de este análisis vemos que hay muchas otras formas de optimizar recursos y reducir el impacto ambiental”, concluyó el investigador, quien reflexionó sobre la necesidad de tener sistemas de captación, pues hoy el país está desperdiciando sus aguas lluvias.