Aunque el Ferrocarril de Caldas dejó de funcionar hace décadas, cientos de sus vestigios permanecen dispersos por el Eje Cafetero. Ahora una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) los reúne en un mapa colaborativo construido junto con las comunidades para preservar su memoria e impulsar su valoración.
Aunque el Ferrocarril de Caldas dejó de funcionar hace
décadas, cientos de sus vestigios permanecen dispersos por el Eje Cafetero.
Ahora una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) los reúne
en un mapa colaborativo construido junto con las comunidades para preservar su
memoria e impulsar su valoración.
A su vez, la arquitecta Tatiana Rivera Pabón, investigadora
principal del proyecto y egresada de la UNAL Sede Bogotá, señala que “esta
investigación recoge varios años de trabajo sobre patrimonio industrial
cafetero, iniciado desde el pregrado y consolidado durante mi formación en
maestría y doctorado”.
Ese recorrido llevó al equipo a plantear una mirada distinta
sobre el patrimonio ferroviario. Más que concentrarse en las estaciones, la
investigación propone reconocer túneles, puentes, campamentos, caminos,
paisajes y comunidades como parte de un mismo sistema territorial.
“Quisimos mostrar, junto con las comunidades que habitan la
banca de la antigua línea de Caldas, que este camino histórico cumple con las
condiciones para ser un itinerario cultural. Por eso construimos con ellas un
inventario participativo que busca impulsar su valoración y uso recreativo y
turístico”, señala la investigadora Rivera.
Esa propuesta también se construyó en el territorio con el
trabajo de la arquitecta Heidy Vanesa Núñez Naeder, estudiante de la Maestría
en Arquitectura de la UNAL Sede Manizales.
Al proceso se sumaron el programa de Gestión Cultural de la
Sede y el estudiante Juan Camilo Ortiz Ardila, quien participó como asistente
de investigación y apoyó el desarrollo de los talleres con las comunidades.
Los niños también cartografiaron la historia
Para la arquitecta Núñez, uno de los principales aportes del
proyecto fue demostrar que los túneles, campamentos y caminos, así como las
comunidades que crecieron alrededor de la línea férrea también forman parte de
esa memoria colectiva.
“Buscamos desarrollar un proyecto junto con las comunidades
que habitan esta línea para entender qué elementos quedan del ferrocarril y qué
servicios se pueden encontrar, con el fin de plantear un corredor que permita
poner en valor la antigua vía férrea”, anota.
Durante más de un año, el equipo recorrió 6 municipios del
Eje Cafetero y realizó talleres con habitantes, docentes, familias y
estudiantes. En total participaron más de 400 personas de 9 instituciones
educativas de Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa de Cabal, Chinchiná, Villamaría
y Manizales.
Uno de los primeros encuentros reunió en Dosquebradas a
cerca de 100 niños de entre 5 y 7 años, experiencia que luego sirvió para
consolidar la metodología aplicada en los demás municipios.
Los niños se convirtieron en protagonistas de la
investigación. Uno de los ejercicios consistió en dibujar el recorrido entre
sus casas y la escuela identificando los lugares que reconocen en su vida
cotidiana.
“Ellos identificaban los caminos por donde pasan todos los
días: un árbol, una panadería, una quebrada… A partir de esos recorridos les
mostrábamos que muchos de esos lugares coinciden con el antiguo trazado del
ferrocarril”, relata la joven investigadora.
Esos mapas permitieron identificar no solo vestigios
ferroviarios, sino también elementos naturales y paisajísticos del territorio.
El equipo sistematizó esa información y la incorporó a la plataforma digital,
convirtiendo a los niños en participantes activos de la construcción del mapa
colaborativo.
“El ejercicio que mejor funcionó fue pedirles a los niños
que mapearan el recorrido entre su casa y la escuela. A partir de esa
experiencia fue posible relacionar sus trayectos cotidianos con el antiguo
trazado del ferrocarril y recuperar información que luego alimentó el mapa
colaborativo”, explica la investigadora Rivera.
Para ella uno de los mayores logros del proyecto es que la
plataforma se seguirá enriqueciendo con el aporte de la ciudadanía; “la idea es
que las personas puedan recorrer la antigua línea, registrar lo que encuentren,
tomar fotografías y aportar esa información al mapa para que el patrimonio se
siga documentando”.
Además del mapa interactivo, la plataforma ofrece una guía
del itinerario y otros recursos cartográficos elaborados durante la
investigación para facilitar el reconocimiento del antiguo Ferrocarril de
Caldas.
La plataforma surge del proyecto “Encarrilando el paisaje
cafetero: itinerario cultural por el corredor ambiental del Ferrocarril de
Caldas”, desarrollado mediante la convocatoria “Orquídeas: Mujeres en la
Ciencia”, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
































