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viernes, 16 de julio de 2021

Sensores inalámbricos detectarían a tiempo incendios forestales

 Un modelo de sensores detectaría los incendios forestales de manera temprana y oportuna evitando desastres ecológicos en pajonales y frailejones del páramo de Sumapaz, el más grande del mundo, ubicado en el extremo sur del casco urbano de Bogotá.

Según el balance presentado por la Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca, entre enero y febrero de 2020 se presentaron 61 incendios forestales, y una de las zonas más afectadas fue el páramo de Sumapaz.

Encontrar un nuevo modelo capaz de atender este tipo de emergencias, frente a los contextos biológicos, geográficos, políticos y sociales del páramo de Sumapaz, fue el trabajo de estudio del ingeniero electrónico Gian Carlo Cuesta, magíster en Ingeniería de Sistemas y Computación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).


El investigador menciona que, en relación con los incendios forestales, uno de los principales objetivos en todo el mundo es detectarlos en sus etapas iniciales, cuando aún son controlables y no han causado tanto daño sobre el medioambiente.

Agrega que “la principal problemática es que muchos se originan en áreas remotas difíciles de visualizar, por lo que cuando estos se identifican ya han consumido una cantidad significativa de vegetación”.

Explica además que “cuanto más avanza un incendio, más difícil es controlarlo; de hecho, para apagar las llamas de un incendio forestal que se originó hace un minuto se requiere 1 litro de agua, dos minutos requieren 100 litros y diez minutos requieren más de 1.000 litros, por lo que es esencial evitar la propagación de un incendio”.

Control de incendios y búsqueda de nuevas tecnologías

El magíster señala que recopilando información sobre el páramo identificó varios aspectos que no se habían considerado a la hora de buscar un modelo de detención de incendios forestales.

“Por ejemplo no se tiene el acompañamiento adecuado por parte de las instituciones gubernamentales y tampoco unas políticas establecidas para el uso de tecnologías en las zonas rurales”.

Así mismo, las entidades correspondientes señalan que el uso de nuevas tecnologías en el sector rural apunta únicamente hacia la conectividad de internet.

El sistema que propone con su trabajo de maestría se puede instaurar en las zonas más vulnerables y la cobertura puede ir aumentando progresivamente.

Lo más usado en el mundo

Las tecnologías más usadas para la detectar incendios son cuatro: observación humana (guardabosques con torres de observación), sistema satelital, sistemas ópticos y sensores inalámbricos.

Para su investigación, el magíster comparó estas cuatro alternativas y encontró que las de redes de sensores inalámbricos ofrecen buenos resultados si se tiene en cuenta que funcionan con pequeños dispositivos ubicados en diferentes zonas, lo que permite recopilar información diversa como temperatura, humedad, presión, humo y condiciones del aire; además, tiene un sistema híbrido –con cámaras– para evitar falsas alarmas.

Sensores inalámbricos

El sistema propuesto por el ingeniero Cuesta funciona cuando, a partir de la información recolectada, uno o varios sensores detectan que se podría estar produciendo un incendio. Este envía una alarma a la central y las cámaras enfocan la zona para comprobar si en efecto se está dando. Con la doble verificación se puede remitir la señal de ayuda a los organismos de emergencia, en este caso los bomberos.

Este trabajo es un punto de partida para que más adelante un colectivo interdisciplinario pueda implementarlo exitosamente en el páramo.






lunes, 2 de noviembre de 2015

"205 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA"

Bacterias podrían recuperar suelos afectados por incendios

A través de la captura de nitrógeno del ambiente y la absorción efectiva del fósforo, estos microorganismos ayudarían a devolverle la fertilidad al suelo.



En este sentido, el director del grupo de investigación de Biología Molecular, Jaime Eduardo Muñoz, desarrolla el proyecto “Determinación de bioindicadores que evidencien la evolución de la recuperación de la calidad del suelo con base en métodos de análisis espacio–temporales en áreas afectadas por incendios forestales”.

Así pues, para identificar las bacterias se realizaron ocho salidas de campo en las que se hicieron nueve muestreos de zonas donde se presentaron incendios recientes y no recientes en los municipios de Santiago de Cali, Yumbo, Jamundí y Tuluá.

A las muestras de suelos se les efectuaron análisis físico–químicos, biológicos, microbiológicos y moleculares para identificar las condiciones de los mismos. Una vez se encontraron las diferentes especies de microorganismos (bacterias), se caracterizaron molecularmente mediante secuenciación y se les realizó una descripción morfológica a cada una de las bacterias.

Por su parte, los incendios pueden presentar temperaturas que van desde los 100 grados centígrado (° C) a más de 500° C según diversos factores, como por ejemplo la combustibilidad (facilidad de incineración) de la vegetación, explica Adriana Martínez Arias, investigadora asociada al proyecto de la Universidad Nacional de Colombia Sede Palmira.

Esas altas temperaturas que ocasionan los incendios modifican la estructura de los suelos (los deforman) y volatilizan algunos elementos de importancia para el crecimiento y desarrollo de las plantas, como la materia orgánica.

Es ahí donde entrarían a jugar un importante papel de recuperación las bacterias a través de procesos de fijación de nitrógeno (N), ya que dicho elemento representa el 78 % del total del aire en el ambiente, y al integrarse en el suelo permite el crecimiento de las plantas; esta sería, entonces, una alternativa potencial para hacerle frente a las intensas conflagraciones evidenciadas en el Valle del Cauca.

Las bacterias que ayudarían pertenecen al género Bacillum y poseen mecanismos para sobrevivir ante dichas condiciones. En este caso, el Bacillus spp libera endosporas, que son células que permiten la supervivencia de la bacteria porque están en el suelo a temperaturas menos extremas.

Además se confirmó, como lo menciona la revisión bibliográfica de los investigadores, que ese género de bacterias puede crecer en suelos medio ácidos (pH 4,8) como los que se encontraron en las zonas que habían experimentado incendios y de donde se tomaron muestras.

Por otro lado, “este año se esperaban condiciones más leves que las que se han venido presentando”. Según información del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Valle, hay cifras preliminares de 3.708 incendios ocurridos desde el 1.o de enero al 30 de septiembre de 2015, menciona Fabio Calero Montealegre, funcionario de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC).

De igual forma, son 11.000 hectáreas (h) afectadas, la mayoría de las cuales son pastizales (4.073 h), el resto de daños abarca zonas como parques, lotes y áreas rurales, entre otros. “Nuestra actividad principal es mitigar los incendios porque son un problema para nosotros, teniendo en cuenta que se ocasionan por actividades de origen antrópico (humanos), es decir, por descuido, negligencia o intencionalmente”, indicó el funcionario Calero.

Con el fin de atenuar esta situación, se estableció un convenio entre la CVC y la U.N. Sede Palmira, titulado “Apoyo para la gestión del riesgo de incendios forestales del Valle del Cauca”, en el cual el funcionario Calero Montealegre es el enlace con la entidad ambiental, mientras que por la Universidad lo es el doctor en Ciencias Agrarias Jaime Eduardo Muñoz.

Se escogió a la Institución “porque tiene un equipo de formación interdisciplinaria que permite aprovechar la experiencia investigativa potencial, propia de la Universidad”, comentó el funcionario de la CVC.

La fase que continúa en el proyecto tiene qué ver con la caracterización del aporte de los microorganismos en términos exactos en la fijación del nitrógeno.

“Este es un tema del que poco se ha investigado en Colombia, y donde la biología molecular puede realizar un importante aporte para establecer estrategias de conservación y recuperación de suelos afectados por incendios forestales”, concluye Rubén Darío Rojas Pantoja, uno de los ocho expertos asociados al grupo de investigación, conformado por estudiantes de pregrado, maestría y doctorado.



jueves, 28 de junio de 2012

CAMBIOS CLIMÁTICOS



LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS SON INESPERADOS.
LAS MEDIDAS DE PREVENCIÓN CONTRA DESASTRES  

Recomendaciones para la prevención de incendios forestales a tener en cuenta por la comunidad en general:

La primera recomendación recae directamente sobre la comunidad en general y a los actores sociales potencialmente generadores de incendios forestales, (paseantes, turistas, mineros, agricultores, ganaderos y habitantes de las zonas rurales y de ladera), para que durante los meses de junio a septiembre del presente año, se abstengan de realizar actividades de uso y manejo del fuego.

“Los incendios forestales no aparecen espontáneamente, por eso en esta temporada seca del año debe evitarse el encender hogueras, quemas abiertas agrícolas, rurales, agropecuarias y fogatas recreativas, para evitar cualquier conflagración” señaló Fabio Calero, coordinador del proyecto de prevención y control de incendios forestales de la CVC.