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jueves, 11 de julio de 2024

Adicción a los juegos de azar acecha a los jóvenes colombianos

 Iniciar con una “pequeña” apuesta puede ser el comienzo de un camino resbaladizo que desencadene adicciones al juego, caracterizadas por síntomas como la preocupación constante, el síndrome de abstinencia y la pérdida de control. Un estudio realizado con 2.809 universitarios de los 32 departamentos del país reveló una alta prevalencia del trastorno de juego patológico que oscila entre el 6,05 y el 8,9 %.

Aunque la afición a los juegos puede parecer un comportamiento inofensivo, la realidad es que con el tiempo se puede convertir en una pesadilla para muchos. Las apuestas no solo pueden causar grandes pérdidas económicas, sino que también desencadenan trastornos psicológicos con signos como una necesidad irresistible de jugar a pesar de las consecuencias negativas que pueda traer.

 El profesor José Ignacio Ruiz Pérez, adscrito al Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), lideró un estudio con 2.809 universitarios de 20 años en promedio, provenientes de las 32 capitales del país, todo para conocer la prevalencia del trastorno de juego en jóvenes colombianos.

“El juego patológico, también denominado ‘trastorno de juego’, es una condición caracterizada por una preocupación constante por jugar, la necesidad de apostar cantidades cada vez mayores para obtener la misma emoción y la incapacidad de controlar o detener el comportamiento de juego. Sus consecuencias incluyen problemas financieros, legales y familiares”, explica el profesor Ruiz, experto en Psicología.

Múltiples estudios han evidenciado que este desorden es más frecuente en jóvenes. La explicación que da el docente es que “la adolescencia está asociada con conductas de riesgo como probar cosas por curiosidad, estimulación u otras razones”.

“Esos factores pueden marcar la predisposición de la adicción de los jóvenes a los juegos de azar. En esa etapa están formando su personalidad y no calibran las implicaciones de una conducta, como por ejemplo iniciar en las apuestas”, precisa.

Entre síntomas y patologías

Aunque los síntomas asociados con este trastorno pueden variar, la mayoría se relacionan con preocupación, intolerancia, síndrome de abstinencia, pérdida de control, apostar para evadir de problemas familiares, económicos laborales o vitales (huir de la soledad, por ejemplo) y llegar a mentirles a los otros para ocultar la adicción y las deudas.


“Aunque hablamos de un conjunto de síntomas, probablemente no todos se presentan o aparecen a la vez, ya que algunos son más relevantes que otros. Por ejemplo la preocupación por jugar es uno de los primeros síntomas. También dedicarse a apostar para evitar alguna situación y dejar de pensar en los problemas, pero también se han encontrado factores de predisposición genética para caer en una adicción”, indica el profesor de la UNAL.

 Para esta investigación se utilizó el instrumento NODS (NORC Diagnostic Screen for Gambling Problems) compuesto por 17 ítems y algunas preguntas extra sobre la participación en 6 modalidades de juegos de azar, incluyendo loterías y apuestas deportivas, entre otras.

 Los cuestionarios se aplicaron físicamente en instituciones educativas de todo el país, para lo cual se conformó una red de colaboradores que recolectaran los datos en las diferentes regiones, un proceso que tomó casi un año debido a las limitaciones que se tuvieron por ser un proyecto autofinanciado.

 Uno de los hallazgos más significativos del estudio es que en los 2.809 estudiantes encuestados la prevalencia del trastorno de juego patológico osciló entre el 6,05 y el 8,9 %, cifras significativamente más altas para el subgrupo de jugadores activos, cuya prevalencia alcanza entre el 18,98 y el 32 %.

 Otro resultado es que los hombres mostraron una mayor participación que las mujeres en 6 tipos específicos de juegos de azar: loterías, juegos de casino (como ruleta y cartas), máquinas tragamonedas, chance, apuestas deportivas y peleas de animales.

Sin embargo, cabe destacar que, aunque los hombres presentaron más síntomas como preocupación, intolerancia, síndrome de abstinencia y pérdida de control, entre otros, las mujeres que desarrollan problemas de juego mostraron síntomas iguales o más frecuentes en algunos casos.

 “Durante muchos años se venía diciendo que las mujeres jugaban menos y tenían menos síntomas que los hombres, pero eso era porque se analizaban las muestras en conjunto, pero cuando solo nos quedamos con las personas que tendrían síntomas de adicción al juego, las mujeres tienen un nivel igual o mayor que ellos”.

“Aunque por edades no se encontraron diferencias en el desorden de juego patológico, sí se halló una relación leve entre clases sociales: en todos los estratos sociales, la mayoría de quienes participaron no tuvieron síntomas del desorden de juegos de azar, pero entre estratos bajos, la proporción de quienes podrían tener un problema de adicción a los juegos de azar era mayor que en los estratos más altos”, enfatiza el profesor Ruiz.

 También aclara que “estos resultados no se pueden generalizar a la población colombiana, porque nuestro estudio se basó en estudiantes de áreas básicamente urbanas. Se necesitan estudios adicionales que incluyan muestras más representativas y diversas, incluyendo poblaciones rurales y diferentes grupos de edad”.





 




lunes, 2 de octubre de 2023

Novedosa técnica evalúa más rápido las propiedades de los suelos colombianos

 Como un lector de huella digital, así funciona la espectroscopia de infrarrojo cercano (NIR), técnica utilizada para evaluar la textura de los suelos que puede analizar hasta 60 muestras en una hora frente a las dos semanas que pueden tardar los métodos convencionales, y que por primera vez se aplica en Colombia.

La ingeniera agrícola Tatiana Moreno Melo, magíster en Ingeniería - Ingeniería de Biosistemas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), comprobó que esta técnica es eficaz para identificar propiedades como arena, limo, carbono orgánico, magnesio y bases totales.

“Con la textura del suelo se puede inferir la fertilidad, capacidad de retención de agua y contenido de materia orgánica, por eso se puede considerar como una de las propiedades físicas más importantes”, explica la magíster.

Además de la rapidez en la evaluación de las muestras, la NIR disminuye el impacto ambiental, pues al aplicarla se reduce el uso de químicos y no requiere de agua.

“Por ejemplo, en el método de Bouyoucos (o de hidrometría) se utiliza más de un litro de agua para cada muestra de suelo, una proporción muy grande considerando cada cuánto se crea en Colombia un laboratorio de suelo”, apunta.

Este es un hecho relevante en un mundo en donde la agricultura ocupa hasta el 70 % del agua extraída, y aunque es un insumo fundamental para esta actividad, cualquier acción que pueda disminuir su consumo excesivo es más que pertinente.

Establecer un modelo espectral

La espectroscopia funciona de manera sencilla: a través de un sensor, una máquina manda un rayo de luz que ingresa a las muestras mediante datos numéricos que se obtienen, y después de un análisis quimiométrico (rama de la química que utiliza métodos matemáticos y estadísticos para analizar datos químicos) resulta en firmas espectrales que permiten identificar las propiedades del suelo sin cambiar su composición.

Con este concepto básico, la investigadora llevó muestras al Laboratorio de la Facultad de Ciencias Agrarias en la UNAL Sede Bogotá, provenientes de Meta, Atlántico, Cundinamarca, Caquetá, La Guajira, Valle del Cauca, Cesar, Sucre, Quindío, Caldas, Nariño y Vichada.

“Este estudio es especial porque abarca distintas zonas de Colombia, lo que garantiza alta variabilidad, dada la heterogeneidad de las muestras, y permite analizar su contenido de arcilla, limo o arenas, o se puede especificar si se tiene una composición en especial”, añade.

Con los resultados de la espectroscopia se generó un modelo que cualquier investigador puede emplear para leer los datos y aplicarlo al suelo que estudia; incluso personas del común podrían interpretarlos.

“En las firmas espectrales se determinan ciertos picos o valles en los que se identifican características químicas o físicas. Por ejemplo, que a través de estas curvaturas se encuentre en el Meta contenido de arcillas muy alto y se pueda especificar el modelo para esta zona”, anota.

Evaluar la textura de los suelos

Para caracterizar los suelos tratados, la investigadora utilizó la cromatografía de Pfaiffer de análisis cualitativo, técnica que permite observar la relación entre la materia orgánica, los microorganismos y los minerales presentes en el suelo.

Así, evidenció que en gran parte de las muestras no hay estructura, lo que significa que el suelo puede estar compactado por el uso excesivo de maquinarias o por el paso recurrente de animales.

“Aunque se pueden identificar características favorables, como la presencia de materia orgánica, no existe una armonía en el microbiota, lo que impide aprovechar adecuadamente los minerales disponibles”, añade.

Explica además que “el suelo se compone de tres fases: gaseoso, líquido y sólido. Cuando hay compactación por la fuerza de una maquinaria, del ganado o de una construcción, las propiedades físicas, químicas y biológicas se reducen y no hay transporte de agua, por ejemplo. En esos espacios no hay paso de organismos que son importantes para que las plantas consuman los nutrientes”.

Además, en el 7 % de las muestras en las que se desarrollaron los cromatogramas se presentó un color blanco, lo que revela un uso inadecuado de abonos, o que son suelos sometidos frecuentemente a la aplicación de productos procesados.