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viernes, 5 de julio de 2024

Especialización en Interculturalidad y Gestión Territorial del Turismo, nueva oferta académica de la UNAL Sede de La Paz para la región

 Este primer posgrado ofrecido por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz parte de considerar las fortalezas geográficas, paisajísticas y culturales del Caribe norte de Colombia –delimitado por el históricamente conocido como Magdalena Grande (La Guajira, Cesar y Magdalena)–, además de la gran diversidad cultural de los pueblos que han forjado sus tradiciones en estos territorios.

Los especialistas en Interculturalidad y Gestión Territorial del Turismo formados por la UNAL Sede de La Paz estarán en capacidad de promover la gestión territorial del turismo a partir de una perspectiva intercultural y considerando la diversidad ecosistémica y cultural de la región.

La profesora Yusmidia Solano, vicerrectora (e) de la Sede, menciona que “la idea es apostarle a la interculturalidad como alternativa al racismo, y además como posibilidad de ser reconocida como conocimiento crítico en la construcción del territorio y el diseño de políticas públicas con participación popular”.

“Entendemos la interculturalidad como el encuentro entre culturas diferentes, promoviendo la posibilidad de superar las valoraciones discriminatorias entre ellas, suscitando la deconstrucción de los patrones de poder colonial que le dieron origen, como el racismo, sexismo, clasismo, la heteronormatividad o el extractivismo de la naturaleza, y en consecuencia el propósito es relacionarse de la manera más simétrica posible”.

La académica indica además que “el turismo hace que se requiera un programa de posgrado que tome esta temática como otra de sus variables a estudiar y potenciar, desde la perspectiva del turismo flexible, creativo e interdisciplinario que abarque las necesidades científicas, sociales y económicas existentes en La Guajira, Magdalena y Cesar”.

En el contexto contemporáneo colombiano, y particularmente en el departamento del Cesar, la gestión del territorio enfocada en la cultura y el turismo se ha tornado en un aspecto de interés no solo para las agendas públicas estatales sino también para las instituciones educativas y los actores sociales y comunitarios involucrados en toma de decisiones en dichos escenarios.

“Una potencialidad para el turismo en el Cesar es el etnoturismo sustentado en la cultura vallenata y el saber ancestral de sus comunidades indígenas. El ecoturismo también se constituye en otro activo importante que se puede conectar con el turismo nacional e internacional del Caribe colombiano, para ofrecer así una ruta turística integral que involucre playa, ríos, manglares, gastronomía y cultura”, manifiesta la docente Solano.


En ese sentido es importante anotar que en el área de influencia de la UNAL Sede de La Paz están asentados 4 pueblos indígenas de la Sierra Nevada Gonawindua, o de Santa Marta: koguis, arhuacos, wiwas y kankuamos, además de los indígenas wayúu de La Guajira, los yukpas de la Serranía del Perijá y los chimilas del Magdalena, y los asentamientos de los pueblos afro de los 3 departamentos y los 40 consejos de afrodescendientes establecidos en Valledupar, Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico, Curumaní, Chimichagua, Chiriguaná, El Paso, Astrea, Pelaya, Gamarra y Tamalameque.

“Con la Especialización pretendemos que los egresados contribuyan a estudiar y solucionar los complejos problemas de la región, como el reconocimiento de la diversidad cultural y ambiental, que lleven a pensar el turismo como un potencial de la región, la seguridad alimentaria, el fin de la minería, la consolidación de la paz y otros temas relacionados con el avance socioeconómico de la región”, enfatiza la profesora Solano.

Además el programa generará interacciones con al menos con tres carreras de pregrado: Geografía, Biología y Gestión Cultural y Comunicativa. La primera por su enfoque en el territorio socialmente construido y por su interés en las relaciones sociedad-naturaleza, la segunda porque es necesario partir de una gestión para la vida, y la tercera porque al constituirse esta en soporte para pensar y practicar la interculturalidad, incluye la búsqueda de una comunicación intercultural asertiva.





martes, 23 de marzo de 2021

Desperdicio de alimentos se agrava por el turismo

 La falta de optimización de procesos, consumo irresponsable, baja influencia en el comportamiento de los consumidores, percepción y conservación inadecuada de alimentos e incumplimiento de las expectativas del consumidor, figuran entre las principales causas del desperdicio en este sector.

Anualmente en el mundo se desperdician alrededor de 598 millones de toneladas de alimentos, 3,54 de las cuales se generan en Colombia, convirtiendo este problema en una situación crítica tanto económica, como ambiental y social.

Aunque las pérdidas derivadas de la decisión de desechar los alimentos que todavía tienen valor se presenta en la vida de todas las personas, se ahonda mucho más al hacer turismo, ya que al viajar se modifican los hábitos de consumo, estimulados por el servicio y la tendencia de abusar de él.

A nivel ecosistémico, implica el desperdicio de agua y energía, contribuye a las emisiones de gases efecto invernadero, y genera injusticia social al existir segmentos de poblaciones con carencia crítica de alimentos.

Entre 2015 y 2017 Colombia se clasificó como “moderadamente bajo” en la prevalencia de la subalimentación total, debido a la falta de condiciones para suplir la alimentación, y según la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco), los departamentos con mayor índice de inseguridad alimentaria son Nariño (67,7 %), Chocó (64,2 %), Sucre (62,9 %), Bolívar (61,7 %) y Magdalena (61,4 %).

“El sector turístico es uno de los grandes contribuyentes al desperdicio de alimentos, situación que incide directamente en la seguridad alimentaria y que genera impactos en el ecosistema. Sin embargo, y a pesar de lo crítica de esta situación, preocupa que no se han hecho investigaciones serias sobre el tema en el país”, asegura Luisa Fernanda Latorre Carrillo, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo del Instituto de Estudios Ambientales (IEA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Tras revisar qué se había investigado antes sobre este tema, la magíster analizó la cadena de alimentos en los servicios de alimentación, desde el momento de la compra, preparación, presentación al consumidor y consumo. Además revisó las normas existentes para el sector turístico y realizó un mapa cognitivo difuso de conceptos, para así identificar principales causas y lineamientos que ayuden a prevenir este efecto.

Actitud de los viajeros

Ante uno de los conceptos más críticos, el consumo irresponsable, la magíster indagó mediante encuestas aplicadas a 449 personas entre viajeros nacionales y extranjeros sobre lo que pensaban del tema y su disposición para contribuir a minimizar el impacto.

“La mayoría de ellos manifestaron una buena disposición al viajar, sobre todo con que puedan seleccionar por sí mismos, el tamaño de la porción servida, y aseguraron estar de acuerdo con que la comida extra se convierta, por ejemplo, en pasabocas para consumir durante el día, o que se ofrezcan degustaciones de los alimentos para que se prueben antes de pedir una comida completa, especialmente para los extranjeros”, señala la investigadora.

Se deben tomar acciones

A nivel de compra, en la cadena de alimentos en el sector turístico la investigación identificó que el control de inventarios es esencial para evitar el desperdicio, teniendo en cuenta no solo para cuántas personas se prestará el servicio, sino teniendo en cuenta sus edades y así usarlos de la manera más eficiente y provechosa.

En cuanto al almacenamiento, es necesario analizar las condiciones de conservación de cada alimento y modificarlas si es necesario lo que haría que los alimentos duren más; también se debe definir el tipo de almacenamiento (congelador, alacena, bodega) para cada uno y así tener un mejor control.

Respecto a la preparación, es importante que las organizaciones revisen los procesos actuales buscando su estandarización. Estos deben ser claros y concretos, también deben asegurar la planificación en todos los pasos del servicio de alimentación, pues es considerada elemento fundamental para prevenir y reducir el desperdicio.

Por último, en cuanto al consumo las organizaciones deben evaluar y seleccionar el tipo de servicio de alimentación que mejor se ajuste a sus necesidades y le permita un buen desempeño ambiental.

De igual manera, es fundamental ofrecer diferentes tamaños de porciones para que el viajero seleccione la que se ajuste a su necesidad del momento y visibilice información sobre la importancia del fomento de decisiones responsables en los niños, además de supervisar la elección de alimentos y porciones.