Los aerosoles emitidos por un estornudo sobre un tapabocas doméstico pueden tardar hasta 4,2 veces más en disiparse en un medio de transporte sin ventilación, mientras que en un vehículo ventilado, en el que además se usa correctamente el tapabocas, las gotas más grandes de saliva desaparecen rápidamente, ayudando a mitigar el contagio por COVID-19.
De igual manera, si los usuarios usan correctamente la
mascarilla doméstica en el medio de transporte, se puede garantizar una
distancia segura (por emisión de gotas) de 30 cm entre ellos, mientras que
si usan una mascarilla N-95 no se daría esa emisión.
Así lo evidencia la investigación “Medidas de mitigación y
riesgos de contagio de COVID-19 en transporte público urbano”, de Jairo José
Espinosa Oviedo, profesor de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de
Colombia (UNAL) Sede Medellín, y que fue socializado en el marco del Simposio
UNAL COVID-19.
“Vimos que existían esas tres líneas de contagio: las
superficies, las gotas grandes y los aerosoles, por lo que hicimos un trabajo
donde apoyamos metodológicamente al Metro de Medellín y a la municipalidad para
encontrar cuales podría ser los riesgos de las personas cuando iban en el
transporte público”.
Los investigadores hicieron un levantamiento y análisis del
aseo y la limpieza de la red del Metro, los vehículos y la infraestructura, el
aseo rutinario de los servicios comerciales y de las estaciones y oficinas.
“Esto ha sido un esfuerzo que asumió el Metro pero en el cual nosotros, desde
la UNAL, ayudamos a revisar elementos de buenas prácticas que iban desde la
frecuencia de la limpieza hasta calcular las probabilidades de que se dieran
ciertas situaciones, o los puntos críticos donde se debería tener más cuidado”,
señala el profesor Espinosa.
Con el apoyo del Metro, los investigadores lograron realizar
algunos experimentos en los que veían el efecto y la protección que daban las
distintas mascarillas –doméstica o N-95–, la velocidad de las partículas y el
efecto de la ventilación sobre un estornudo sin mascarilla.
La mayoría usa tapabocas
Además analizaron cuántas personas usaban o no mascarillas a
través de un sistema de visualización analítica que hacía reconocimiento en
video de quiénes usaban tapabocas, quiénes lo hacían de forma inadecuada, y
quiénes no la usaban. Se tomaron 20 videos de 20 minutos en puntos estratégicos
del sistema, además de videos de referencia antes de la pandemia.
El porcentaje de personas que usaban mascarilla fue del
97 %, quienes no del 2 %, y quienes la usaban de manera incorrecta el
1 %, lo que demuestra que los usuarios de este sistema de transporte en
Medellín tiene una alta aceptación en el uso correcto del tapabocas como
elemento de protección y mitigación del contagio por COVID-19.
“Dentro de los experimentos que realizamos en el sistema de
transporte pudimos ver qué tan rápido se disipaba una nébula que simulaba los
aerosoles (en el MetroCable, tranvía y buses), para evaluar qué tan efectivo
era el sistema de ventilación. Encontramos que en algunos casos el tiempo de
disipación depende del movimiento del vehículo, como los buses del sistema que
no cuentan con ventilación mecánica forzada”.
Puntos de desinfección, necesarios
Las validaciones a los protocolos de limpieza indican que
dentro del sistema de transporte se tienen unas rutinas establecidas fijas que
garantizan varias desinfecciones diarias a las instalaciones del sistema Metro
de Medellín, las cuales se realizan con productos avalados y certificados,
garantizando la sanitización de la infraestructura en las estaciones.
Sin embargo, más del 83 % de los usuarios del sistema
de transporte aseguraron lavar sus manos antes de salir de casa, mientras que
el 36 % dijeron haberlo hecho al ingresar a la estación, lo que, según el
profesor Espinosa, muestra que sigue siendo necesario que el transporte público
tenga la infraestructura necesaria que les permita a los usuarios desinfectar
sus manos en medio de los recorridos.
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